sábado, 1 de marzo de 2014 0 comentarios

LISTA DE HITOS K

Con la intención de ponernos en aprietos, los interlocutores sorprendidos con nuestro apoyo a la gestión K suelen exigirnos la mención de alguna medida que respalde nuestra postura. Curiosamente, mucha gente que en principio no podía citar una sola iniciativa positiva, termina reconociendo la validez de unas cuantas después de escuchar nuestra larga lista.

Al parecer, la invisibilidad de los logros es mayor de lo que creemos. Por eso recomendamos memorizar la lista para no dejar de aprovechar ninguna oportunidad.

Sin embargo, tengamos en cuenta las siguientes aclaraciones antes de listar los logros.

a) Nosotros consideramos “logros” aquellos cambios positivos implementados durante la gestión K. No nos importa si la iniciativa fue una originalidad K o si el autor primero fue un sacerdote del Medioevo. Tampoco nos importa la intencionalidad, es decir, si la implementaron por convicción política, por devoción religiosa o por apetito electoralista.

b) Un logro supone un cambio frente a lo acostumbrado o a lo esperable. Por lo tanto no califican como “logro” la inexistencia de bombardeos aéreos a la población civil como sucedió en el '55, ni la gratuidad de la educación primaria, porque lo considerábamos un bien adquirido sin ningún riesgo de perderlo.

Estos mismos criterios son válidos para la lista de errores. Por un lado, los errores son cambios negativos realmente ocurridos: no computan las atrocidades que el matrimonio K planeó pero nunca llevó a cabo (sueños de miseria y destrucción o la tan anunciada devaluación y posterior fuga) ni los males históricos no reparados (por ejemplo, las finanzas en negro del empresariado argentino, el uso de paraísos fiscales, los sindicatos sin demasiada transparencia electoral, la falta de democracia en la AFA, la existencia de barras bravas, los perros que cagan en la calle, las publicidades de TV que interrumpen las películas en la mitad, etc.).

Políticos

  • Renovación de la Corte Suprema. 
  • Reapertura de los juicios a los genocidas y jerarquización de los Derechos Humanos en la agenda pública. 
  • Pase a retiro del generalato “manchado” al inicio de la gestión K. 
  • Eliminación del Código Penal Militar (la pena de muerte es finalmente abolida en la Argentina). 
  • Eliminación de la figura de vicario castrense. 
  • Recuperación de los fondos de las AFJPs para la ANSES y de su política de inversión. 
  • Desobediencia al ultimátum público escrito por Claudio Escribano para el diario La Nación. Fin de las editoriales titiriteras. 
  • Apoyo estatal a medidas de planificación familiar y reproducción consciente. 
  • Negativa a reprimir reclamos sociales. 
  • Cancelación de la deuda con el FMI. Se terminan las rondas de prédica política, replicadas por los medios argentinos, y se limita el poder de influencia del organismo internacional. 
  • Primeras licitaciones de las concesiones viales al final de su período (antes se las renovaba al mismo titular, haciéndolas vitalicias de hecho vitalicias. 
  • Anulación del contrato por la elaboración de los DNI e implementación de solución creada en el país con software de código abierto. Esto supone un ahorro de 1500 millones de dólares de inversión, además del abaratamiento del DNI, que pasa a costar 50 pesos en lugar de 35 US$. 
  • Intervención del PAMI con Ocaña. 

Ampliación de derechos

  • Aumentos salariales por decreto en el inicio de la gestión. 
  • Convocatoria a paritarias y renegociación de convenios colectivos en todos los gremios. 
  • Matrimonio Igualitario. 
  • Identidad de género. 
  • Implementación de la Asignación Universal por Hijo, que llega a más de 3.600.000 de chicos y que aumentó en un 25 por ciento la matrícula en el nivel medio. 
  • Recuperación del salario mínimo vital y móvil. Que volvió a ser móvil y se acerca cada día a ser vital. 
  • Plan Conectar Igualdad. Un millón de computadoras entregadas. 
  • Ampliación de la cobertura de la seguridad social a través del programa de inclusión previsional. La iniciativa alcanzó a 2.400.000 nuevos titulares de derecho. 
  • Movilidad del haber jubilatorio. Doce aumentos de jubilaciones. 420 % en total. 
  • Extensión de la cobertura social a través de la ANSES al 98 % de la población. 
  • Extensión de la jubilación a las amas de casa. 
  • Despenalización del consumo íntimo de drogas. 
  • Anulación de los Luncheon Tickets, estafa encubierta a los aportes salariales. 
  • Lanzamiento del programa “Fútbol para Todos”. 
  • Apertura del Museo de la Memoria. 
  • Punto final para la cédula de identidad. Le retiran a la Policía Federal esta herramienta de obtención y administración de datos de la ciudadanía. 
  • Aparece el Pasaporte de pelo negro (sin canas). 
  • Implementación del sistema único de boleto electrónico SUBE. 
  • Plan Pro.Crear de viviendas a tasa subsidiada a gran escala. 

Económicos 

  • Reducción de la desocupación a menos de un dígito, del 23% al 7%. 
  • Retenciones a las exportaciones. 
  • Reducción de la deuda externa, ahora inferior al 40 % del PBI y la mitad en manos públicas. 
  • Reducción de la pobreza (del 55 % al 18 %) y de la indigencia (del 28 % al 5%). 
  • Duplicación de exportaciones mediante la diversificación de su composición. 
  • Fabricación nacional de 600.000 vehículos por año. 
  • Aumento de la participación salarial en el Producto Bruto Interno: del 34,3% en 2003 al 43,6% en 2008. 
  • Aumento del salario mínimo a 2300 pesos en Agosto 2012 (fue de 200$ de 1993 a Julio del 2003). 
  • Aumento de asignaciones familiares en más del 100%. 

Legislativos

  • Anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y de los indultos. 
  • Aprobación del matrimonio igualitario. 
  • Aprobación de la Ley de Medios. 
  • Aprobación de la Ley de obtención de ADN y de la creación del Banco Genético. 
  • Aprobación de la Ley de Financiamiento Educativo, que lleva la inversión en educación al 6 % del PBI. 
  • Aprobación de la Asignación Universal por Hijo. 
  • Aprobación de la Ley 26134 de Prohibición de Sanción de Leyes Secretas. 
  • Aprobación de la ley de empleo doméstico. 
  • Aprobación de la ley de trabajo rural. 
  • Aprobación de la ley de genéricos. 
  • Despenalización de las calumnias e injurias. Protección a periodistas. 
  • Creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. 
  • Modificación de la Carta Orgánica del Banco Central que libera el uso de las reservas. 

Internacionales

  • Creación del UNASUR. 
  • No reconocimiento al gobierno golpista de Honduras y apoyo al Presidente derrocado. 
  • Fortalecimiento del MERCOSUR; incorporación de nuevos miembros, en especial Venezuela. 
  • Creación del Banco del Sur. 
  • Reposicionamiento de la Argentina en el mundo. Presidencia del G77. 

De todo un poco 

  • Condena al primer miembro de la Iglesia Católica (capellán Von Wermich) por participación en crímenes de lesa humanidad. 
  • Renegociación de la deuda externa: salimos del default. 
  • Mayor período de crecimiento en cien años. 
  • Récord de reservas internacionales. 
  • Nietos recuperados son elegidos como legisladores. 
  • Incorporación de mujeres a la Corte Suprema de Justicia. 
  • Primer mujer elegida Presidente. 
  • Primer mujer elegida como Ministra de Defensa (mujer y además civil).
sábado, 1 de febrero de 2014 0 comentarios

VIRTUD

El politólogo italiano Giovanni Sartori sostiene que hoy la amenaza a la democracia constitucional no proviene de un modelo alternativo mejor (como el comunismo o la monarquía) sino de cierta exigencia de “más democracia”, casi acusando de no democrático al modelo actual.

Aunque las exigencias a un modelo apreciado pueden generar progresos, también corremos el riesgo de terminar exigiendo atributos que el modelo no promete y ni siquiera busca. La virtud de sus representantes es uno de ellos.

La democracia constitucional no necesita de la virtud humana. Cree en ella pero no en su perennidad, ni probablemente en la capacidad de detectarla en un tercero.

Si la democracia constitucional se rigiera por el criterio de virtud, la Constitución se limitaría a indicar cómo se elige al ciudadano virtuoso, para luego darle plenos poderes. En cambio, la Constitución supo procurarse de mecanismos de control y remoción, de balanceo de poderes, para delegar autoridad en plazos muy limitados y muchas veces no renovables.

¿Por qué tanto límite y control, si se descontase la virtud del elegido? La República tiene eso de mágico: un sistema escrito por humanos comunes, para que humanos comunes gobiernen a humanos comunes.

La exigencia de virtud suele esconder una voluntad de descalificación al sistema de gobierno humano: a mayor exigencia de virtud, mayor descalificación al hombre real. Por eso quienes la exigen entre los representantes democráticos -tan mezquinamente humanos a veces- encuentran virtud en dictadores criminales (no sólo poco virtuosos sino poco humanos).

Exigirles a nuestros representantes caracteres heroicos humanamente extraordinarios nos descalifica a nosotros como “electores”, por nuestra irreparable incapacidad de elegir héroes entre humanos. En otras palabras, debemos buscar ciudadanos -no héroes- dispuestos a representarnos y a comprometerse con el juego republicano.

Nada más, nada menos.

Otro ejemplo de exigencia exagerada se esconde en el planteo de que la democracia elige a los mejores gobernantes, el trillado “Gobierno de los Mejores”.

Nadie en sus cabales puede creer que un juego como el constitucional -con partidos, elecciones, internas, listas sábanas y almohadas, con instancias de expresión de algo tan volátil y caprichoso como la opinión de mayorías simples- puede garantizar la elección de “los mejores entre nosotros para gobernar”.

En cualquier arte, elegir al mejor (si admitimos la idea que “el mejor” es algo elegible) requiere jurados especializados, discusiones acaloradas entre personas cuyas opiniones son consideradas especializadas o de mayor valor por el resto, mucho análisis y un sinnúmero de aspectos que la Constitución no busca implementar.

La República no es el gobierno de los mejores, no es el mejor gobierno, ni es el gobierno para el interés del pueblo. Es el gobierno por decisión del pueblo. Y la decisión del pueblo se expresa, según nuestra Constitución, por la votación periódica. Podría expresarse por aclamación en una plaza y también sería una republica democrática, pero la Constitución lo indica de otra forma. La voluntad expresada en las urnas es considerada la decisión del soberano, una ficción como cualquier otra pero al estar escrita tiene fuerza de ley.

Nuestra República implementa así el gobierno de la voluntad de las mayorías. Ni el saber superior, ni los conocimientos de un grupo especializado, sólo la opinión de las mayorías.

Se trata de algo más “mediocre” (nunca mejor utilizado este término que en una República): el gobierno de la opinión más frecuente. Por eso, la virtud máxima de la Constitución es crear mecanismos para sacarse de encima a los considerados pésimos por consenso.

La frase tan escuchada de “el pueblo no se equivoca”, no significa que siempre elegimos lo mejor, que le acertamos a algo previamente definido. En realidad, se trata de una verdad tautológica: “el pueblo no se equivoca, porque su opinión define lo certero”.

En política democrática, la definición de “acierto” es hacer lo que dicta nuestra voluntad. Por lo tanto, cuando nos escuchemos pedir “la virtud al poder” o preguntar “¿éstos son lo mejor que tenemos?”, deberíamos tomarnos la pastilla que nos devuelva al camino republicano.

Por último… ante la contraposición entre ética o Ley, debemos tener claro que sólo la Ley tiene cabida en el análisis político. Puede sonar a poco, pero con la experiencia del mundo podemos sostener lo contrario: hacer cumplir la Ley ya es en sí una utopía.

Si es un comportamiento prohibido, que lo diga la ley. Si es un comportamiento permitido pero reprochable, que lo digan las urnas cuando los electores hacen el balance total de una promesa o gestión.
viernes, 31 de enero de 2014 0 comentarios

"Macri dijo que no iba a subir los impuestos y los subió"

La promesa electoral de un candidato no es el estricto cumplimiento a pie juntillas de sus propuestas. Así como a veces cumplirlas defrauda, otras veces un elegido puede no cumplir el texto de su plataforma y honrar su promesa. Por supuesto, defraudar u honrar dependerá de los resultados que se obtengan.

El arte de saber cómo honrar y no defraudar, es esencia del liderazgo político.

Si Macri decía que iba a subir los impuestos, eso dañaría su imagen en la campaña.

Pero sus votantes, aunque todos prefieran gastar menos y obtener lo mismo, no lo eligieron a él por ser la más "económica" de las gestiones, sino por otros resultados esperables. Si aumenta impuestos y logra mayor seguridad, mayor oposición al desenfreno kirchnerista a nivel nacional, mantener la paz mediática en la que los funcionarios no discuten con periodistas ni conductores, etc... su electorado sabrá disculpar el aumento.

El impositivo es un dilema en toda elección. A los ciudadanos nos disgustan los aumentos de impuestos, pero por lo general las ciudadanías del mundo aprecian más sus Estados en países donde estos gastan mayores porcentajes de sus PBI. Hay una relación virtuosa en términos de resultados, aunque negativa en términos de percepción electoral. Un candidato debe elegir entre ser honesto al sostener que los aumentará y nunca ganar, honesto al no aumentarlos al asumir y arriesgarse a ser echado por no entregar los resultados infinitos que de su gestión se espera, o ser un "deshonesto exitoso" que miente en la campaña pero luego aumenta para disponer de los recursos necesarios para resolver las demandas. Elección moralmente difícil, pero políticamente sencilla.

Ninguna de estas "defensas al opositor" debe considerarse como un impedimento al uso de argumentos no políticos para chicanear, ningunear o refutar a quien sea en una discusión. Así como a veces un dato menor afecta al gobierno que apoyamos, otras un dato sin importancia afecta a un opositor, no renunciemos a utilizarlo.

Sólo que cuando estemos en situación de análisis político entendamos que son chicanas, que no son razones políticas fundamentales. No nos creamos que Macri sea un vago o que eso tenga alguna importancia, digámoslo cuantas veces queramos, pero no lo creamos.

Donemos a la militancia nuestro tiempo, nuestra acción, no nuestro intelecto.
 
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