viernes, 31 de enero de 2014

"Macri dijo que no iba a subir los impuestos y los subió"

La promesa electoral de un candidato no es el estricto cumplimiento a pie juntillas de sus propuestas. Así como a veces cumplirlas defrauda, otras veces un elegido puede no cumplir el texto de su plataforma y honrar su promesa. Por supuesto, defraudar u honrar dependerá de los resultados que se obtengan.

El arte de saber cómo honrar y no defraudar, es esencia del liderazgo político.

Si Macri decía que iba a subir los impuestos, eso dañaría su imagen en la campaña.

Pero sus votantes, aunque todos prefieran gastar menos y obtener lo mismo, no lo eligieron a él por ser la más "económica" de las gestiones, sino por otros resultados esperables. Si aumenta impuestos y logra mayor seguridad, mayor oposición al desenfreno kirchnerista a nivel nacional, mantener la paz mediática en la que los funcionarios no discuten con periodistas ni conductores, etc... su electorado sabrá disculpar el aumento.

El impositivo es un dilema en toda elección. A los ciudadanos nos disgustan los aumentos de impuestos, pero por lo general las ciudadanías del mundo aprecian más sus Estados en países donde estos gastan mayores porcentajes de sus PBI. Hay una relación virtuosa en términos de resultados, aunque negativa en términos de percepción electoral. Un candidato debe elegir entre ser honesto al sostener que los aumentará y nunca ganar, honesto al no aumentarlos al asumir y arriesgarse a ser echado por no entregar los resultados infinitos que de su gestión se espera, o ser un "deshonesto exitoso" que miente en la campaña pero luego aumenta para disponer de los recursos necesarios para resolver las demandas. Elección moralmente difícil, pero políticamente sencilla.

Ninguna de estas "defensas al opositor" debe considerarse como un impedimento al uso de argumentos no políticos para chicanear, ningunear o refutar a quien sea en una discusión. Así como a veces un dato menor afecta al gobierno que apoyamos, otras un dato sin importancia afecta a un opositor, no renunciemos a utilizarlo.

Sólo que cuando estemos en situación de análisis político entendamos que son chicanas, que no son razones políticas fundamentales. No nos creamos que Macri sea un vago o que eso tenga alguna importancia, digámoslo cuantas veces queramos, pero no lo creamos.

Donemos a la militancia nuestro tiempo, nuestra acción, no nuestro intelecto.

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