¿Militancia Pasiva?

El militante pasivo es esa persona que sin formar parte de una organización, defiende cierta posición en las diversas situaciones cotidianas en las que se instala el ideario colectivo. No asiste a comités o unidades básicas, no ingresa al círculo virtuoso de militancia+candidaturas+ estado, no tiene acceso a recursos monetarios ni no monetarios, aunque puede recibir "línea" de varias fuentes, como publicaciones, actores u organizaciones. Pero el militante pasivo no tiene relación directa con ninguno, ni debe responder por sus acciones ante nadie.

La militancia pasiva es como un sistema inmunológico, mantiene ciertas defensas altas, lo que mejora la capacidad de resistir a determinados virus. Para bien o para mal, según cuál sea nuestra valoración de ese "virus".

Algunas militancias son muy específicas, como por ejemplo la militancia ecologista. No defienden ningún gobierno ni ideario político, pero logran que varios gobiernos lo piensen dos veces antes de atacar al pingüino magallánico o, por el contrario, que lo defiendan para buscar congraciarse con un grupo de personas más o menos numeroso. Los que comentan en las sobremesas que deberían meterle bala a los chorros también son, como los defensores de la foca en extinción, militantes pasivos de una causa, defendiendo a la sociedad del virus de los garantistas.

Nuestra militancia pasiva es en defensa general de la función de lo político y en particular de la gestión K, hoy foco del ataque de la anti-política.

¿Por qué un Manual del Militante? ¿Por qué éste?

Un rol importante del militante pasivo es el de predicar. Taladrar la piedra del discurso hegemónico allí donde actúa, es decir en las personas. Generar vibraciones capaces de abrir una grieta por donde las gotas de agua terminen de resquebrajar la roca. Romper el espiral del silencio que nos hace sentir en minoría, casi en falta.

Quizás por temor o pereza, los partidarios de una idea cerramos la boca y sin querer alimentamos en algún prójimo la misma sensación de minoría. De esta manera acallamos por completo una voz que de otro modo tendría eco.

Después de infinitas cenas-debate, de más de dos años de administrar un blog y de participar de centenas de discusiones en nuestro y otros espacios, nos dimos cuenta de que regularmente lamentábamos no haber recordado tal o cual argumento o una forma más elaborada para decir lo que dijimos.

Esto nos llevó a pensar en pasar por escrito las ideas, como una ayuda-memoria, que a cierta edad es lo más parecido a tener un cerebro a mano. De esa idea inicial, aumentada por las expectativas y reducida por las posibilidades, surge este Manual.

Quienes lo escribimos compartimos una valoración positiva de la política y percibimos una campaña continua de desgaste contra todo lo relacionado con el juego político, no sólo en este momento sino hace décadas.

Los logros de la política son presentados como hechos naturales o de poca importancia. Algunas de sus características particulares son adjetivadas como aberraciones y sus vicios son exagerados a niveles de pecado mortal, hasta instalar en la sociedad la idea de que el accionar político nos deja un resultado negativo, como si fuera un padecimiento al que estamos obligados por la Constitución.

Los ataques contra lo político se presentan como críticas a los procesos populares vigentes. A los procesos o movimientos que, llenos de grises y contradicciones, busquen jerarquizar la participación de la voluntad popular en las grandes decisiones del país. No son criticas teóricas o doctrinarias, sino de interés practico, buscan afectar el cauce de las cosas.

Por esto la defensa del juego político suele coincidir en cada momento con la defensa de una acción de gobierno.

Durante el siglo XX, diferentes gobiernos de diferentes signo político han padecido por turnos el embate de esta campaña de desgaste. Siempre bajo la forma de críticas a lo que serian errores pero, parafraseando a Jauretche, “critican y exageran sus errores porque no toleran sus aciertos”.

El juego político democrático tiene muchos vicios que crecen en su interior como hongos. Algunos son evitables o atenuables; otros en cambio son intrínsecos al propio juego, son vicios de la virtud. Quien logre crearnos alergias hacia estos logrará que rechacemos la política democrática como esencialmente viciosa.

Imaginemos un pueblo que no soporte la demagogia, al que la mas mínima exageración en las promesas electorales de cualquier político lo indigne. Es muy probable que no termine conducido por políticos democráticos mesurados, precisos en sus promesas, sino mas bien por tiranos. Porque estos no prometen en falso, ni siquiera prometen.

La exageración de los vicios y la desvalorización de los resultados positivos de la política instalan en la sociedad una idea de “resultado neto negativo”. “Al final, si lo que obtenemos de los políticos es tan poco y ellos son tan malos, ¿por qué aguantarlos?” sería la pregunta no formulada pero siempre presente.

El objetivo final de los promotores de esta campaña no es la destitución de la clase política a la usanza militar, sino el desgaste de la relación con sus representados: limar su fuente de legitimidad. Una clase política desprestigiada, jaqueada en permanencia, es un adversario más vulnerable para los lobbies de quienes en realidad deberían ser controlados y regulados por el Estado.

De esta valoración sobre la imprescindibilidad del juego político surgió en nosotros la necesidad de resistir a la campaña Anti-K, esa metralla diaria de argumentos morales, religiosos y prejuiciosos que construyen una lógica paralela a pura repetición.

En otras palabras, resistimos a una larga lista de falsas verdades reveladas, de hábitos que se presentan como leyes naturales, de comparaciones con modelos inexistentes, de exageraciones moralistas, de mutación de virtudes en vicios, cuyo objeto es arrastrarnos a la conclusión de que en la Argentina la política no lleva más que a un estado de corrupción y anarquía. Así, aunque genéticamente superiores, los argentinos estaríamos destinados a llevar una vida de infradotados.

Volviendo a nuestro Manual, no se trata de un libro de ciencias políticas, ni de análisis político. Es apenas un intento liviano de introducción al abordaje de temas políticos de coyuntura con el único fin de ayudar a quienes queremos militar en la “columna pasiva” de defensa del juego político, que hoy circunstancialmente se mimetiza con una defensa del kirchnerismo, blanco dilecto de esta campaña.

Nos parece que las críticas al Kirchnerismo son las mismas repetidas durante el siglo XX contra todos los movimientos populares. Las críticas permanecen; sólo los críticos cambian (aunque viendo la longevidad de Mariano Grondona y de Rosendo Fraga, esta verdad podría revisarse). Dada esta constatación, nos preguntamos si el Kirchnerismo no representará una nueva expresión del ave fénix popular que resurge una y otra vez después de su muerte aparente.

Hay muchos libros de análisis político y varios de formación, orientados a los militantes pasivos, y que también podríamos llamar “manuales”. Hay un sinnúmero de blogueros y columnistas de la prensa gráfica y radial, que proveen completos cursos de formación al mismo momento que expresan sus opiniones.

A cada tema, alguna pluma se encargó de desarrollarlo imperfectiblemente y con anterioridad. Por eso, no es obra de la casualidad si los lectores de este Manual encuentran párrafos idénticos a algo ya leído o escuchado. Pero tampoco reconoceremos que incurrimos en la copia, porque en definitiva todos nos inspiramos en la misma realidad (no importa que nos crean: nuestros abogados sostienen que con este párrafo detenemos por algunas semanas el embate legal de los autores originales).

Dicho esto, es difícil escribir cuando uno siente que su aporte no mejora lo que otros ya expresaron.

Con el afán de darnos entusiasmo, sólo encontramos una razón que lo defienda frente a la oferta existente. Algunos libros o autores nos dejan una sensación personal de insignificancia. Nos sentimos una nada comparados con esa pluma, con ese talento para la observación y el análisis. Nos despiertan una conciencia de “minisculía mayúscula”, si la expresión existiese. Este documento no será el caso: hemos puesto todo nuestro talento para garantizarlo.

El Manual del Militante Pasivo de la Mesa de Autoayuda K (MAKnual) está basado en opiniones nuestras, de quienes comentan en nuestro blog, de quienes postean en otros blogs, de quienes alguna vez cenaron con nosotros. Para peor, son opiniones acordadas en grupo, ese horno donde entran dos opiniones consistentes pero opuestas y sale un concepto único y acordado pero incomprensible. Hemos aprendido más sobre los límites de la política elaborando este texto que estudiando su tema.

Nuestro texto presenta partes muy diferenciadas y, como ocurre en muchas situaciones de la vida, no necesariamente les dedicamos nuestro mayor esfuerzo a las más importantes. Por eso ni el tamaño de cada sección ni el orden establecido presuponen una jerarquía.

En primer lugar presentamos la joya del Manual, fuente de todo nuestro apoyo K, una lista somera de logros del gobierno, Los Hitos K. Sólo listamos aquéllos que creemos contundentes y reconocidos por la mayoría como positivos.

Se trata de un contenido que quizás deberíamos memorizar. Por lo pronto, su enunciación en voz alta desbarata de un golpe todo planteo que busque denostar de cuajo al proceso K como dictadura Stalinista, banda de chorros improvisados y empeñados en saquear la Argentina, y quienes sólo consiguieron evitar al caos gracias a una suerte extraordinaria.

Su sola enunciación obliga a discutir de política, logros y errores, ponderaciones y comparaciones, pero ya no de demonios sino de preferencias ciudadanas. Además impide hundir todo el proceso como desechable a carpeta cerrada.

La segunda sección de este Manual está conformada por una lista de conceptos que creemos útiles para analizar cualquier coyuntura política. Son herramientas que podrían ayudar a despejar la reflexión sobre política en general. También son trucos de análisis que deberían protegernos de los laberintos sin salida, de los juegos de espejos y de las cajas negras que los especialistas en generar sensación de caos y en vender paquetes imposibles de analizar nos presentados como leyes naturales.

Estos conceptos pueden resultar banales, entre otras razones porque son banales. Sugerimos ojearlos rápidamente por si hubiese algún tema o alguna analogía simpática que vuelva más clara la comprensión de la realidad y descartar el resto. Hemos usado palabras biodegradables de manera que un lector pueda desechar el texto entero sin dañar el medio ambiente.

La tercer sección está constituida por una lista de respuestas a enunciados antikirchneristas frecuentes. Se trata de breves argumentaciones concebidas para refutar las objeciones del discurso opositor anti-político. No las consideramos nuevas o revolucionarias sino útiles y bien a mano para que quien invierta su tiempo en la prédica militante, después de una acalorada discusión, no sienta que olvidó tal o cual argumento (¡si nos habrá pasado alguna vez!).

Ésta fue pensada como una lista amplia, pero sorprendentemente refutamos todas las objeciones con pocas respuestas. Recordemos que las críticas antiK aprovechan surcos ya creados por críticas a procesos políticos anteriores, y que son transitados una y otra vez: la pereza reflexiva o el ahorro de esfuerzos ayudan a instalar prejuicios que en realidad cuesta poco desarticular.

Pasamos luego por un breve capítulo dedicado a utilizar el MAKnual para defender a ciertos opositores. Es un breve ejemplo en como la lógica anti-política erosiona a cualquier político. Y no dudamos que si en el gobierno estuviese Macri, seria foco de sus vientos erosionantes. Porque la anti-política busca disciplinar a la clase política, aun a sus aliados.

Finalmente preparamos una referencia rápida en una hoja de formato reducido. Es como un machete pensado para llevar en la billetera.

Como habrán visto, el MAKnual presenta un código de versión porque lo imaginamos vivo. Así como lo armamos con comentarios que hicimos y nos hicieron, pretendemos actualizarlo periódicamente con los comentarios que esperamos seguir haciendo y recibiendo.

¿Cómo leer este zocotroco?

La militancia pasiva a favor de Lo Político debe comenzar ahora. Aunque no tiene fecha de final, hay que aprovechar el momento. Porque cada mañana se relanza la campaña de instalación de la lógica anti-política, como quien toma todas las mañanas un producto que le mantenga las defensas bajas y así mantenerse engripado.

En otras palabras, el tiempo es crítico. Elegimos el orden más natural que es pasar de lo general a lo particular. Pero si uno no dispusiera de tiempo o quisiera ir directo a los bifes, lo más rápido es leer los Hitos K y luego pasar a las Respuestas Frecuentes o FAKs. Pero recomendamos aunque sea pasear por los Conceptos apenas se disponga de tiempo, no porque valgan la pena pero el editor nos obliga a recomendarlo.
Aclaración terminológica

Los autores de este Manual empleamos términos en forma coloquial. No porque sea mejor para la comprensión sino porque carecemos de la formación para usarlos en un sentido técnico. Hacemos la aclaración por si este libro cayese en manos formadas.

Por ejemplo, entendemos “República” como modelo de sistema político democrático constitucional, y como sinónimo de “democracia”.

Llamamos oposición no electoral a los actores que operan en la arena política sin presentarse a elecciones. No hablamos de un grupo de lobby que busca influir en determinada acción, sino quien busca debilitar el poder general de acción de un gobierno porque se encuentra en una situación de “suma cero” con el gobierno, cuanto más débil uno, mas fuerte el otro. La oposición no electoral puede, y suele, apoyar a determinado partido o político, así como puede también realizar acciones de lobby para alguno de sus intereses especifico, pero su objetivo va mas allá, busca debilitar a los gobiernos, aun aquellos que podríamos considerar amigos. El lema pareciera ser “mejor que un gobierno amigo es un gobierno amigo y débil”.

La oposición no electoral no es forzosamente destituyente, porque no siempre tiene otro candidato mejor para colocar, sino que busca que el gobierno electo sea un gobierno erosionado, incapaz de imponerse en una negociación mano a mano a los miembros de esta oposición no electoral. La oposición no electoral busca cierto derecho de veto, poder suficiente para condicionar el campo de las soluciones posibles que pueda implementar la política. Así la Iglesia por décadas tuvo derecho de veto en el nombramiento de ministros de educación y en las decisiones en este rubro así como en todo lo que fuera salud reproductiva. Los bancos, extranjeros y nacionales, y los grandes grupos tenían poder de veto, cuando no de franca decisión, en la nominación de candidatos a economía y al banco central así como en las políticas implementadas. Las fuerzas armadas en defensa. Y la lista podría seguir. Los poderes elegidos hacían lo que podían dentro de estas restricciones establecidas, seduciendo a las diferentes partes.

Diferenciamos mucho los términos Corrupción y Coima. La diferenciación de estos términos hacen a la esencia de varios planteos del MAKnual y le dedicamos un capítulo entero. Por eso rogamos que los lean en su sentido estricto. Coimas es uno más de los actos de corrupción política, sin duda, pero probablemente el más elemental, el de los actos corruptos más insignificantes, entre partes que no gozan ni de crédito entre sí. Además, como no todo acto de corrupción política es una coima, el foco enfermizo en la coima invisibiliza los demás actos de corrupción cuyos daños son mucho mayores.

Para nosotros, como para el Banco Mundial, corrupción política es todo acto de una persona en uso de los poderes públicos conferidos hecha por interés privado en contra del interés de sus apoderantes. Sea este interés privado el logro de un sobre con dinero, la búsqueda de apoyo de cierta institución o empresa o sea incluso el temor o las convicciones personales que se saben contrarias al interés que se obligó a representar.

Cuando hablamos de “proceso K”, podríamos intercambiarlo por “proceso popular” o “proceso de juego político”. En casi todos los puntos que defendemos al proceso K, defendemos Lo Político. Seguramente son críticas del mismo tipo que les han hecho a los procesos populares anteriores y que les harán a los próximos.

Para evitar reiteraciones, en cada párrafo omitimos la aclaración “según nuestra opinión” o “los autores creemos que…” . Dicho esto, cabe recordar que cada frase es una opinión de los autores, que además suelen cambiar de opinión con facilidad.

Podemos enunciarlas como mandamientos o leyes físicas, pero son opiniones. (A menudo nos preguntamos por qué razón una opinión sigue teniendo menos jerarquía que una ley física, cuando las opiniones mueven al mundo mientras las leyes físicas sólo logran que una manzana caiga sobre la cabeza de Newton y siempre con la misma aceleración).

Agradecimientos

¿Es apropiado agradecer la colaboración de personas que no sólo no colaboraron sino cuyas ideas robamos? Creemos que sí.

Agradecemos entonces al blog del Ingeniero, a Espectadores, a Arte Política, al Escriba. También a María Casullo, a Musgrave, y a todos los que ahí comentan y discuten.

Tampoco nos olvidamos de Nagus el Magnifico, del General Susvín, de Mabel, María, Aberel, Ricardo, Jorge, de Ciber y sus múltiples personalidades, de Alejandra, Felipe, Bibiloni, Santix, Iris, Minaverry y Anónimo (nuestro más fiel seguidor).

Antes de arrancar

La redacción del Manual del Militante Pasivo nos dio un buen motivo para reunirnos a cenar, discutir distintos temas, pelearnos, gritarnos, aclarar cuestiones, resolver contradicciones e inconsistencias. Si además alguien obtiene algún otro provecho, lo consideraremos un beneficio colateral, innecesario pero no insignificante.
 
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